LAURA DURAN
Artículo de opinión

LAURA DURAN

BARMAID

Laura Duran es colaboradora de Teichenné. Barmaid barcelonesa, apasionada, inquieta, amante de su trabajo y con mucho que decir en el panorama de la cocteleria nacional. "No me gusta la coctelería llana y previsible, mi objetivo es que el cóctel te haga viajar un poquito."

Laura Duran artículo de opinión

Laura Duran nos escribe su primer artículo de opinión que hace una reflexión sobre cuestiones como: “¿Qué es ser un buen barman?”, la importancia del día a día, la perseverancia o el servicio personalizado al cliente.

La importancia del día a día…

Tuve, hace relativamente pocos días, un encuentro con los chicos del “Basque Culinary Center”, entre ellos varios profesores, Patxi Troitiño uno de ellos. Pudimos conversar mucho y de muchas cosas, una de las más interesantes fue sobre que es realmente ser un Barman. Para él, el mejor barman que nunca había conocida es su madre. La cual regentó durante muchos años un bar. Famosa por su buen trato, por la constancia, por la calidad de servicio, entre otras cualidades, pero sobre todo por mantener aquello durante tantos años y con la clientela habitual. Eso nos hizo entablar una larga charla sobre este tema.

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¿Qué es ser un buen Barman? La constancia de la excelencia día a día, el detalle y la calidad de servicio, sin tan si quiera nombrar los cócteles.

En la era en la que estamos, una generación de internet, redes sociales, virtual diría, creo que es más importante que nunca, hacer llegar de una manera mucho más humana y directa lo que se está haciendo en coctelería. Soy de las que creo a pies juntillas que la labor que se está haciendo en este sector solo está empezando, que lo mejor está por venir, de verdad creo que nos estamos acercando a la gente. Y eso lo hacemos en el día a día, escuchando a la gente, explicando lo que hacemos, transmitiendo nuestra cultura del beber con calidad, ya hay mucha gente que no ve el alcohol un medio para emborracharse si no un placer para el paladar, pero aún es una minoría. Hace unos cuantos años atrás, unos cuántos muchos, comíamos para alimentarnos. Ahora comer puede ser una experiencia, un viaje, investigación o creación. Nosotros estamos en el mismo camino pero aún falta luchar.

Compartir paredes con un restaurante de estrella Michelin me ha hecho entender muchas cosas, entre ellas, que la interacción con el cliente no es crear un súper cóctel, estéticamente maravilloso, que lo beba y que alucine…porque si sólo haces eso, tienes muchas posibilidades en que se quede en una anécdota. Que ese cliente explique al día siguiente en el trabajo o en su casa, la curiosa bebida que probó el día anterior. Ser un barman es hacer vivir una experiencia desde que esa persona entra por la puerta hasta que se despida, casi independientemente de lo que beba, sea un cóctel o un vino, si consigues que ese cliente se vaya pensando “que bien me han tratado, volveré seguro” has cumplido tu cometido.  Hay algo que me encanta explicar cuando se incorpora un miembro nuevo al equipo, aparte de lo que se ofrece en carta por defecto, mientras yo esté en barra, que pidan lo que más les guste, este en el menú o no, crearemos algo especial para esa persona, no importa, de hecho me encanta, primero porque me pone a prueba y segundo porque a las personas nos encanta sentirnos especiales. Cuando hago esto de manera directa con un cliente que se sienta en la barra, automáticamente creas un vínculo muy curioso con éste. Hace poco, tenía a dos hombres de unos 50 años de edad sentados delante de mí, charlaban sobre medicina a niveles que no entendía. Bebían vino y mientras uno de ellos observaba mi trabajo. Cuando terminó su copa, me preguntó desafiante si le haría un cóctel exclusivo para él, asentí sonriendo y a continuación le dije que sin miedo me pusiera a prueba. Me dio varias indicaciones y le hice un cóctel. Entramos en una conversación animada dónde pude explicarles que hacía yo de puertas adentro, su acompañante también se animó a pedir otro cóctel. Cuando terminaron su copa, el primero, me felicitó, me dijo que si quería pedirlo en otro lugar ese cóctel cómo debía llamarlo, lo acababa de crear para él, no iba a ser fácil, así que lo llamé “La receta del Doctor” porqué escuché su conversación, se rió y me pidió la receta para poder hacérselo en casa cuando quisiera. Ya había ganado. Ese doctor les haría ese cóctel a sus amigos en casa, era un cóctel de elaboración sencilla, tengo que decir.

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Estoy segura de que esto se hace en muchos sitios así, pero nunca hay que olvidarlo. Los demás vendrán después…cuando te hayas ganado su confianza. En la época en la que estamos, el boca a boca o el marketing viral, es un arma igual de precisa.

Me fascina mi trabajo, me gusta investigar y formarme, pero las personas aún no entienden del todo lo que hacemos, por eso hay que ir adaptándose a las circunstancias siempre, leer al cliente, al final ofrecerle lo que sea que esté buscando, hasta llegar al equilibrio y por supuesto la excelencia de tu día a día.

Artículo escrito por Laura Duran (9/12/2016)

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